En un fin de semana normal, sin cambios de horario extravagantes, el día de carrera me levanto hacia las 7 de la mañana. Antes de las nueve se disputa el warm up, el calentamiento de pista matinal previo a las carreras. Y debo por lo menos tomarme un café y una brioixe, para poder despertarme bien. No suelo desayunar nada más en ese momento.
Luego tengo que reunirme con el equipo,...
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