La ruta empieza en Piedralaves (Ávila), una villa con encanto situada en pleno Valle del Tiétar, al pie de la sierra de Gredos. Enclavada en una ladera poblada de pinos, castaños, robles y alcornoques, destaca por sus antiguos barrios, sus pequeñas calles adoquinadas y sus casas de piedra, que algunas han visto pasar más de 300 años de historia. Nuestra primera etapa parará en Casavieja, una bella población con un urbanismo un tanto irregular pero en el que ahí reside su encanto. Disfrutando por esta sinuosa carretera en la que se podía apreciar el privilegio paisaje de la zona se llega a Mijares, un pueblo donde el agua vuelve a ser protagonista, ya que dispone de un lugar salvaje especialmente pensado para bañarse, aunque eso sí, sólo apto para aquellos bañistas más aguerridos sin especial afección a las frías aguas que bajan directamente de la sierra. Enlazando curva tras curva se llega a Gavilanes. La vuelta la realizaremos por la CL 501 hasta nuestro origen, Piedralaves, una localidad que está dividida por la garganta de Nuño Cojo y si la seguimos encontramos “La Charca de la Nieta” una auténtica piscina de agua natural digna de visitar y donde podemos aprovechar para el baño.
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