Hola, hola, soy Nico Terol, ¡qué buen cuerpo se le queda a uno cuando gana dos carreras seguidas! La verdad es que la carrera del domingo pasada en Indianápolis fue durísima, por el calor y la humedad, así que supongo que tiene más mérito ganarla en aquellas condiciones. Por la noche nos fuimos de cena para celebrar el cumpleaños de ‘Aspar’, pero nos retiramos prontito porque al día siguiente nos tocaba la vuelta a casa desde Chicago. Lo que menos me gusta de ser el piloto son los viajes, sobre todo los largos. Aunque he de confesar que todo cambia cuando vuelvo con un buen resultado debajo del brazo. Es como si se me llenaran las horas, se me pasan volando. Me gusta repasar la carrera mentalmente y relamer el éxito. Después el jet lag, que ni éxito ni nada, de ése no te salva nadie. Y el jueves nada más llegar a Misano fui un ratito a la playa para desconectar y estar a tope para el Gran Premio de San Marino. Creo que no me fue mal la desconexión porque ayer terminé primero, pero no hay que confiarse que todavía queda mucho gran premio.










