
¡Verdaderamente, el trofeo que gané en Indianápolis pesa un quintal! Hola, soy Julián Simón, y pensé que lo mejor sería facturar el trofeo dentro de la maleta de vuelta de Estados Unidos. Pero entre el ladrillo de la base y el metal imitando la pagoda del circuito de Indy, lo cierto es que cuando pesé la maleta para facturarla, a la chica del mostrador casi le da un patatús. Y empezó a frotarse los dedos calculando lo que me quería cobrar por superexceso de equipaje. Suerte que nuestra jefa de prensa, Majo, se peleó con ella muy educadamente y al final la chica cedió y me traje el trofeo a casa sin pagar peajes por ello.










