
¿No la conocéis? Soy Héctor Barberá y se me da muy bien. Es aquella ley que se cumple cuando menos te lo esperas. Para llegar a Brno salí de Valencia con destino a la República Checa, vía Zurich. En el equipo dicen que la puntualidad no es mi fuerte, y de hecho reconozco que a principio de temporada presumía siempre de no haber perdido nunca un avión, y este año..., ley de Murphy..., ya he perdido dos. Es verdad también que viviendo al lado del aeropuerto de Valencia apuro bastante, pero en general siempre llego. También el jueves pasado. Salimos con el equipo desde Valencia y llegamos a Zurich, y en eso que con la conversación y tal... pues ni siquiera comprobé la tarjeta de embarque de mi conexión a Praga. Poneos en mi lugar, viajando con el equipo lo que uno piensa es que haces todo el viaje con ellos... Pues no, mi billete en Zurich era de un vuelo anterior. Llegamos con tiempo para la conexión, pero como me confié, acompañé al equipo pensando que íbamos todos en el mismo avión. Y en la puerta de embarque me dicen que mi vuelo ya ha salido... En condiciones normales, me quedaba en tierra seguro. Culpa mía. Pero como no había facturado para el otro vuelo, con la ayuda de Ricardo, del equipo de prensa del Aspar Team, la azafata se portó y consultando su ordenador me incluyó en el pasaje. Estuve cinco minutos con la garganta seca, muy seca.










