Por
HENRI,
27/04/2010 a las 23:04
En los veinte años que llevo asistiendo a los distintos grandes premios en España, me han pasado infinidad de anecdotas, unas muy buenas y otras mas desagradables, esta que os cuento es la mas emotiva que he vivido nunca. En el gran premio de Jerez del año 2004, fue el primero que viajamos el grupo de amigos con nuestras parejas, se da la circunstancia que durante los tres años anteriores mi grupo de amigos nos alojabamos en casa de los suegros de un muy buen amigo madrileño (nosotros somos de Murcia) y este matrimonio nos pidió que les ayudaramos a localizar a otro matrimonio que es de nuestra localidad con el que habían mantenido una gran relacion de amistad cuando coincidieron en Alemania como emigrantes hacía mas de 30 años. Despues de distintas busquedas que resultaron infructuosas, ya que los apellidos corresponden a una familia muy numerosa en la localidad, nos dimos parcialmente por vencidos. Bueno el caso es que llegamos todos a Jerez con nuestras parientas, y durante el paseo despues de la cena el primer día, oimos que la mujer de uno de mis amigos y la mujer del madrileño (su padres son los jerezanos que nos alojan) estaban comentando ¡qué casualidad!, que ambas habian estado en Alemania, habian vivido en la misma población, en la misma casa y ¡sus padres trabajaban en la misma empresa!, Si amigos, efectivamente esta chica es hija del matrimonio que durante 3 años, nosotros, pacolobatones aficcionados, no habíamos podido encontrar. Os podeis imaginar lo emotivo que resultó el viaje al final.
¡Ah!, olvidaba algo, mi amigo Diego terminó durmiendo el resto del viaje en el suelo porque ¡vamos que no saber como se llama su suegro!